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viernes, 30 de noviembre de 2012

Jugando ping pong (1973)


El Chavo recibe una invitación de parte de don Ramón, la cual consiste en desayunar en su casa al día siguiente. Esto ocasiona que el Chavo duerma junto a la puerta de la vivienda con tal de que no se le escape.

Don Ramón le pide una explicación a la Chilindrina de porque se desaparecieron los huevos y su inocencia dice que los abrió para ver si tenían pollito adentro, el Chavo para aclararle la confusión, le afirma que para que eso suceda, primero hay que sembrar el huevo.

La Chilindrina compra más huevos -a mitad de precio- y todos vienen podridos, lo que hace que don Ramón acuda a hacer el reclamo con muy mal humor. Al mismo tiempo, Quico presume en el patio de la vecindad, los implementos de juego de ping pong e invita a la Chilindrina y al Chavo a jugar con él.

El juego sirve para que, utilizando los huevos podridos, a todos en la vecindad les quiebren uno en su cabeza. El más afectado fué don Ramón, ya que también recibió golpes de doña Florinda.

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